II Foro Iberoamericano de Turismo · Santa Marta 2025
Buenas Prácticas y Acciones Concretas
De la innovación social a la competitividad sostenible: el itinerario del cambio.
En la segunda edición del Foro Iberoamericano de Turismo se identificaron una serie de acciones concretas claves para el sector en Iberoamérica. Estas líneas estratégicas servirán de base para su evaluación y desarrollo en la tercera edición del Foro, un auténtico punto de partida para consolidar la acción conjunta entre los sectores público y privado.

- Clarificar las competencias institucionales entre ministerios, gobiernos locales y otros actores del ecosistema turístico, como señaló la viceministra de Turismo de Ecuador.
- Crear mesas permanentes de articulación público-privada-comunitaria, donde se tomen decisiones sobre planificación y priorización de inversiones.
- Definir marcos regulatorios estables y diferenciados, que reconozcan la realidad de las mipymes y los emprendimientos comunitarios.
- Asegurar la continuidad institucional de las políticas turísticas, independientemente del ciclo político.

- Mejorar la conectividad digital en zonas rurales y costeras, condición básica para activar procesos de digitalización turística.
- Diseñar programas de alfabetización digital y formación técnica en innovación para comunidades, prestadores y jóvenes.
- Desarrollar herramientas de medición de impacto territorializadas, incluyendo indicadores sociales, económicos y ambientales.
- Aprovechar la innovación social existente en el territorio, identificando y apoyando iniciativas locales ya en marcha, como ASONTIC o la Red de Turismo Indígena.

- Incluir a los pueblos indígenas y comunidades rurales en los espacios de decisión, garantizando su voz en los planes de destino.
- Impulsar procesos de formación con pertinencia cultural, reconociendo saberes ancestrales y formas propias de hospitalidad.
- Apoyar emprendimientos comunitarios con acceso a financiación, mentoría y visibilidad, evitando su instrumentalización sin beneficio real.
- Respetar y fortalecer las identidades locales, permitiendo que las comunidades cuenten sus propias historias en el marco del turismo.

- Impulsar leyes específicas de turismo indígena, como ya se logró en Panamá, con participación directa de las comunidades en su redacción.
- Adaptar los requisitos de formalización, reconociendo las particularidades culturales y lingüísticas de los pueblos indígenas (por ejemplo, eliminando la obligatoriedad del inglés como segundo idioma para ser guía).
- Validar y certificar los saberes ancestrales como parte del capital cultural y profesional del sector.
- Incorporar la visión indígena en los planes de destino, desde su cosmovisión hasta su modelo de gobernanza.

- Establecer procesos de consulta previa y planificación participativa antes de desarrollar proyectos turísticos en territorios indígenas o rurales.
- Definir zonas y prácticas que pueden compartirse con visitantes, respetando lo que las comunidades consideran sagrado o no visitable.
- Desarrollar tecnologías apropiadas para el manejo de residuos y control del flujo turístico, especialmente en ecosistemas frágiles.
- Crear políticas de límite de carga turística y de redistribución de beneficios, basadas en principios de equilibrio y no de explotación.

- Establecer códigos éticos de relacionamiento con comunidades indígenas, con base en el consentimiento libre, previo e informado.
- Desarrollar modelos de cooperación público-privado-comunitaria con mecanismos de retribución justa, visibilidad compartida y fortalecimiento de capacidades locales.
- Incluir cláusulas de corresponsabilidad social y ambiental en contratos turísticos que involucren territorios comunitarios.
- Reconocer y financiar redes de turismo indígena existentes, como ASONTIC o la Red de Turismo Indígena de Panamá, para que sean parte activa de la toma de decisiones a nivel nacional e internacional.

- Crear consejos de articulación público-privada-comunitaria con poder deliberativo, como el Consejo Empresarial Turístico de México, capaz de influir en políticas públicas de largo alcance.
- Formalizar la gobernanza del sector con normas claras y permanentes, que reduzcan la incertidumbre institucional entre actores.
- Definir hojas de ruta compartidas a escala territorial, que incluyan a gobiernos locales, cámaras empresariales, ONGs y comunidades.
- Fomentar el rol de los organismos multilaterales como garantes de continuidad, actuando como anclas institucionales más allá de los ciclos políticos.

- Reformular los criterios de evaluación de proyectos turísticos en bancos de desarrollo, integrando métricas de sostenibilidad, inclusión y resiliencia territorial.
- Desarrollar instrumentos financieros diferenciados (fondos semilla, microcréditos, fideicomisos mixtos) para proyectos liderados por comunidades, jóvenes o actores emergentes.
- Incluir el turismo como eje articulador en planes de desarrollo urbano y rural, favoreciendo inversiones multisectoriales en movilidad, agua, residuos, cultura y digitalización.
- Impulsar líneas de crédito con enfoque de innovación social, que contemplen soluciones colaborativas, tecnológicas y escalables.

- Desarrollar un sistema de indicadores integrales de impacto turístico, más allá del número de llegadas o gasto promedio.
- Fomentar una pedagogía del turismo consciente, que forme a los turistas, operadores y autoridades sobre sus responsabilidades sociales y ambientales.
- Incluir cláusulas de impacto en las licencias, concesiones y contratos turísticos, que vinculen la operación con beneficios medibles para el territorio.
- Incentivar la innovación regenerativa, apoyando a emprendimientos que integren circularidad, recuperación ambiental, cultura local y participación ciudadana.
Santa Marta 2025
Imágenes del II Foro Iberoamericano de Turismo















